Colombia fue y sigue siendo complaciente con la migración venezolana

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Por Octavio Gorente

Colombia está invadida por millones de venezolanos. Son nuestros hermanos, compartimos además de la cercanía geográfica, las costumbres, los gustos, la calidez, en fin, pero llevamos ya años sacarificándonos por ellos.

La inseguridad ocasionada por bandas de delincuentes venezolanos migrantes se ha disparado en varios países de América Latina, y en especial en Colombia. No son todos, por supuesto, ni es la inseguridad el resultado unicamente causada por ellos, pero las cifras y los testimonios indican un aumento del crimen a todos los niveles, en donde ellos son los principales protagonistas.

Con todo y el sacrificio que ha hecho América Latina, de aceptar a los venezolanos, de integrarlos a su sociedad, de subsidiarles la salud y educación a los millones de niños que han llegado y continúan llegando, hasta cuándo el mundo va a seguir aceptando que el señor Nicolás Maduro siga en el poder, manejando a Venezuela como su finca, mientras sus ciudadanos siguen deambulando por el mundo?

Porqué la comunidad internacional no ha tomado medidas para poner control al flujo de migrantes venezolanos hacia los países fronterizos, y al agravamiento de la ya difícil situación social y económica, de desempleo, y la calidad de vida de sus habitantes de los países receptores, que esta migración ocasiona?

El gobierno colombiano fue complaciente durante el gobierno de Ivan Duque, al permitir la entrada de miles o millones de venezolanos al país, sin ninguna planeación ni consideración con los ciudadanos colombianos.

Esperábamos que con el fin de su gobierno, el nuevo presidente de Colombia Gustavo Petro tomara una posición seria respecto del tema de la migración masiva y el alarmante aumento de la inseguridad, la delincuencia, los homicidios callejeros, pero no ha sido así.

Además de las prebendas sociales que siguen recibiendo nuestros hermanos venezolanos en Colombia, que no estarían mal si el país tuviera suficiente, las puertas del país siguen de par en par y no hay ningún intento de llamar a juicio al causante del aumento de la zozobra e inseguridad en la que tiene que vivir la gente.

Bogotá, por ejemplo, una ciudad ya altisimamente sobrepoblada antes de la tragedia venezolana, está ahora, además, atestada de venezolanos.

Y no es sólo el gobierno, señnores. Los venezolanos han tomado millones de empleos en Colombia porque los empresarios y dueños de negocios prefieren contratarlos a ellos para pagarles barato, y/o evitar pagar los beneficios que la ley exige pagar a los trabajadores colombianos.

Así, no hay lugar adónde ir sin que no haya mínimo unos cuántos venezolanos empleados, mientras las calles de las ciudades están atestadas de colombianos, buscándose la vida en la difícil profesión del rebusque.

Las calles siguen estando llenas de indigentes venezolanos. Familias enteras pidiendo dinero o comida en las esquinas, y, según testimonios de la policía y los ciudadanos colombianos, de criminales que se han osado de cometer los más horribles crímenes que no se habían visto».

Entonces, asi creamos en un mundo justo, los colombianos han sido tolerantes con el hostigamiento. Ellos quieren decir «ya es suficiente» pero a quién?

¿Quién va a presionar al dictador para que les devuelva su país a los venezolanos?