No “Latinx”, please

“Si no somos americanos, tampoco somos latinos ni hispanos ¡ni muchísimo menos latinx!”

Los ciudadanos de América Latina son latinoamericanos, como la regla gramatical lo indica para los gentilicios, (Latin Americans, en inglés), así de simple y sin conflicto de género

El mejor homenaje que el gobierno de los Estados Unidos y sus instituciones le pueden hacer a los millones de ciudadanos de América Latina que ayudan a forjar el país, es llamarlos por su nombre, sin prejuicio de superioridad con ellos.

OPINIÓN

Por Diana Leal K.

De ser habitantes del continente americano sin poder identificarse como americanos, a llamárseles de manera imprecisa latinos o hispanos, y terminar ahora como latinx, por invención de algunos sectores, los ciudadanos de América Latina han visto que en Los Estados Unidos se ignora y cambia su verdadero nombre sin respeto por su cultura, ni consenso ni participación.

Como lo documenta, claramente la historia, América fue el nombre que se le dio por primera vez al “nuevo mundo”, “descubierto” por Cristóbal Colón en 1492,  trazado en un mapa por el cartógrafo alemán Martin Waldseemüller, en honor al explorador italiano Amerigo Vespucci.

Imagen tomada de Wikimedia Commons. Vespucci fue el primero en reconocer las —para ellos— nuevas tierras como un nuevo continente, desmintiendo así las sospechas de Colón de que se trataba de parte del continente asiático. En su honor el territorio que ven en el mapa fue llamado America, nombre que fue puesto sobre lo que hoy es Brasil.

Así, con el nombre de América, fue bautizada la porción más larga de la tierra en el hemisferio occidental, habitada desde hace más de 40 mil años por grandes civilizaciones indígenas antes de ser “explotada” por los europeos, y cuyo territorio va desde el Ártico, en el este de Canadá, hasta las islas Diego Ramírez, en el sur de Chile.  Desde entonces, oficialmente nada ha cambiado hasta el día de hoy.

De América hacen parte los países de América del Sur, América Central, el Caribe y América del norte. Y como a la gente se llama de acuerdo con el lugar de dónde es, —vaya a donde fuere— o de acuerdo a su cultura, o historia, en español los gentilicios se forman con el nombre de la región de donde se nace, y los sufijos ano, ana, eno, ena, ol u ola, es o esa, por mencionar algunas derivaciones.

Aún recuerdo el día que vine desde el sur del continente a los Estados Unidos de América, a través del aeropuerto de Houston.

-What is your nationality? Me preguntó un hombre robusto, de inmigración.

_” I am an American”, le dije, a lo que el hombre, al ver que mi pasaporte no era azul, contestó con una sonrisa que, en el lenguaje corporal alrededor del mundo, llamarían sarcasmo.

_ ¿Are you hispana or latino? me volvió a preguntar con voz aún más seca.

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Mucho tiempo transcurrió pensando e investigando cómo y desde cuándo América —el nombre — había dejado de ser para los americanos, y de qué manera un solo país se apropió de una denominación que le correspondía a todo un hemisferio.

“…Los Estados Unidos no siempre fue llamado América. Ese nombre alcanzó su popularidad en el siglo XX, cuándo el país se convirtiera en un imperio”, afirma el profesor de historia de la universidad Northwestern, Daniel Immerwahr, autor del libro Cómo esconder un imperio (How to Hide an Empire: A History of the Greater United States).  

Después de librar una guerra unilateral con España (1898) teniendo en cuenta que el país europeo no tenía el ejercito ni estaba listo para pelear una guerra lejana, (history.com), los Estados Unidos “hizo su entrada triunfal al club de los imperialistas”, anexando a su propiedad las Filipinas, Puerto Rico, Guam, Hawái y Samoa.

The United States of Fredonia, and the Fredonians inhabitants

Así pareciera que empezó el cambio del nombre (The United States of America), que, además de resultar largo para una cultura que le gusta simplificar, ya no era suficiente, pues se requería de una “denominación amplia y universal”, como lo había manifestado el doctor Samuel Mitchill en 1803, quien propuso que USA se llamara Fredonia y sus habitantes Fredonians, pues además de poético, la palabra Americans definía a “los nativos de América; los aborígenes o razas de color cobre”.

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¡Vamos para “América”!

Al viajar a Europa, un par de años después de radicarme en los Estados Unidos, mi esperanza y mi batalla por recobrar, en el sentido estricto de la palabra, el nombre de América para los americanos, estaba perdida.

Al ver que personas con las que hablé en algunos países europeos se mostraban interesadas en viajar a América, les preguntaba yo, ¿a qué país exactamente? —A América—, respondían tajantes.

Hay quienes tienen explicaciones del porqué en Europa se llama América a un solo país.

— “En el uso del inglés, distinto al español, no hay un continente llamado América”, afirma en un chat el profesor y escritor Gareth Jones, quien agrega que “no hay forma de llamar a los ciudadanos de los Estados Unidos de manera diferente sin crear un neologismo feo e innecesario”. “¿Decirles United Statesian?”, se pregunta.

— “Soy alemán, y realmente no llamo América solamente a USA”, dice el doctor en química Knut Ritter.

— “América está formada por dos continentes, o si no en dónde queda Canadá, México, Brasil y todo el resto? Para mí, un americano también puede ser un brasilero, por ello digo [al hacer referencia a los ciudadanos de los Estados Unidos] US-Americans”.

Ingenuos por los siglos de los siglos

Así, si yo había estado equivocada creyéndome ser llamada americana, equivocados estuvieron y estaban los intelectuales, los poetas, los libros de historia y geografía, los cantantes, los políticos liberales, los estadistas, los idealistas, los anarquistas, mi profesora de filosofía y junto a ellos, los habitantes de toda esa vasta región que va desde los desiertos de México hasta  Tierra del Fuego, en territorio chileno, área que hoy conforman más de 42 países.

Hispanos, los españoles

El tema no terminó con soportar, más que aceptar que América pertenecía únicamente a los Estados Unidos, y que americanos solo eran sus habitantes. También debí irme acostumbrando a lo que me anticipó el policía de inmigración en Houston, cuando entré por primera vez a los Estados Unidos: aqui los habitantes del sur de “América”, eran o son simple y llanamente hispanic.

— ¿Pero cómo puede ser esto posible? — me pregunté, si de acuerdo a los que saben, los hispanos(as) son todos aquellos naturales de Hispania, la península que los romanos bautizaran como Ibérica, en otrora España y Portugal, y ahora España.

Hispanos no somos, además porque en América Latina no se habla solo español

En otra tal vez más moderna definición, hispano en los Estados Unidos se refiere a todo aquel que habla español, con algunas excepciones, por supuesto, pues a los provenientes de España, donde se inventaron el español, curiosamente no se les llama hispanos, sino europeos, y en el peor de los casos, españoles.

Así las cosas, resultaba y sigue resultando claro que, de acuerdo con la definición, y teniendo en cuenta que en América Latina no se habla únicamente español, los habitantes del sur de los Estados Unidos, no pueden ser llamados hispanos.

En México, por ejemplo, existen 69 lenguas diferentes, 68 indígenas, y el español; en Guatemala 25, y en El Salvador, a pesar del exterminio de que fueron víctimas las comunidades indígenas, aún hay tres pueblos fuertes que hablan sus propias lenguas.

Si nos vamos al extremo sur, en Chile, aunque el español es el idioma de las mayorías, también se habla mapudungun, aimara, quechua sureño y otras cuantas lenguas indígenas más.

Esto, sin contar con que, en el quinto país más grande del mundo, a través de sus 8,5 millones de kilómetros cuadrados sus 211 millones de brasileros (sexto país más poblado) hablan portugués, 217 lenguas indígenas, y otras 11 lenguas extranjeras.

Latinos podríamos ser, junto a los franceses, los italianos y otros millones más de europeos

Y es ahí donde se empaña un poco el término hispano y cuando algunos empiezan a preferir el (latino) para llamar a los ciudadanos de México, Sur y Centro América, pues, además, el término incluye a los millones de falantes de portugues, quienes representan aún mejor el estereotipo de -sexy women, passionate men, o“latin lover”- imagen que ha contribuido de manera exitosa con las taquillas Hollywoodenses.

¡Sin contar con que “latino” tampoco es el nombre correcto, my friends! El término —latino o —latina— nació en la provincia de Latium, en Roma, para referirse a los romanos, especialmente a los plebeyos, quienes hablaban el latin vulgar, que fue el  origen de las seis o más lenguas romances.

Es así, como los latinos (as) son en realidad los franceses, los rumanos, los italianos, los habitantes de Portugal, de España y Rumania y todos aquellos que hablan español en América Latina, siendo, así un término vago, impreciso e incompleto para hacer referencia a los ciudadanos del sur de América.

No obstante, la ya tortuosa misión de encontrar y defender un nombre digno de la  identidad y riqueza cultural para los millones de  trabajadores, estudiantes, soldados, empresarios, cocineros, jardineros, científicos, estudiantes, agricultores, habitantes latinoamericanos de los Estados Unidos, ¡lo peor aún estaba  por venir!

You, the Latinx population, o nosotros y nosotras los y las Latinx

Y convirtieron a más de 60 o casi 70 millones de personas en “latinx”, sin preguntarles; el nuevo gentilicio inventado por una o unas cuantas personas, para referirse a la enorme población de latinoamericanos que viven en los Estados Unidos, y sus descendientes, como alternativa al único uso binario o doble opción de género que tiene el español: masculino y femenino.

No hubo consideración de llamar a los LGBT (lesbianas, gays, bisexuales, o transcender, por sus siglas en inglés) y a otros oprimidos u ofendidos latines, como es la moda ahora.

El término, al parecer, ademas, fue apoyado por feministas que no querían continuar siendo llamadas patriarcalmente “latinos”, en masculino, como se usa el sustantivo en la gramática española para desginar de manera genérica individuos de una especie, sin distinción de género.

Así, la decisión fue unilateral: ¡rebautizar a todos aquellos millones considerados latinos o hispanos como latinx!

Pero si en los Estados Unidos se habla inglés, y el inglés no tiene identidad de género, por qué llamar latinx a los ciudadanos de América Latina que viven en los Estados Unidos, y no Latin Americans, como se les denominaría en inglés:, así, con mayúscula las dos palabras, similar a como se les llama a los African Americans.

La revista Time escribió un artículo hace algún tiempo, refiriéndose al nuevo término latinx, y decía que “la palabra estaba siendo exitosa”.

—¿Pero con quién, o entre quién? Me pregunté—.

Como poca o ninguna atención le había prestado al relativamente nuevo gentilicio —al igual que la gran mayoría de latinoamericanos, creería—, al oír hablar hace unas semanas del “Mes de la Herencia Latix” en los medios sociales, debí contener la respiración y una vez tranquila, decidí hacer una encuesta. Una investigación sucia, rápida, como le llaman científicamente.

—¿Qué opina usted sobre el término latinx? Le gusta, le disgusta, y si es así, ¿con qué intensidad?

“No me gusta”, dice Natalia García, en San Antonio Texas, Fanny Leal, en Bogotá, y Alicia Riaño, desde Miami, Florida.

“A vuelo de pájaro podría sonar como Malcom X, pero viéndolo bien es una manera de referirse al ciudadano X, uno cualquiera, sin identidad, sin relevancia, sin importancia, una cifra más, un sujeto más de segunda clase…” considera Dave Towers.

—”Para los del norte seremos siempre unos X, el patio trasero de la casa de ellos, la casa del mayordomo, o sea los latinx, dice el sociólogo colombiano, Helmer Betancourt.

’’Es un término despectivo hacia nosotros los latinoamericanos… se olvidan que contribuimos grandemente en el éxito de su economía como país y en sus economías personales…” afirma Rosario Torres.

“Si [llamarse latinx] le ayuda a alguna minoría, estoy de acuerdo”, señala el médico Edgar Figueredo, residente de Seattle.

“Eso no suena bien, no me gusta, por lo general me gusta llamar a la gente como a ellos les gusta que les llamen” puntualiza el ingeniero italiano Maurizio Canali.

“Ya paren la pendejada”, reclama una mexicana residente de Los Ángeles en uno de los chats sobre celebraciones Latinx.

Es discriminatorio consideran juan, Luis, miguel, César y muchos otros  más.

Latinx parece un término, como lo indica la variable “X”, un término que hay que descubrir, que no se sabe qué es, dice Claudia Marcela.

Si no somos americanos, tampoco somos latinos, ni hispanos, ¡y muchísimo menos latinx! 

Y es que el subconsciente no engaña. Miren la definición de la X: dícese que es una de las letras más poderosas del abecedario, cuyo símbolo, que se utiliza de muchas maneras, comúnmente en algebra, geometría astronomía, y espiritualidad, representa “lo desconocido”.

“Seguramente, quienes se inventaron el término, no investigaron lo suficiente, ni le preguntaron a los protagonistas del cambio que opinaban, y con seguridad no han viajado a América Latina o desconocen la esencia de su cultura; de otra manera, no habrían tenido dicha osadía”, sostiene el escritor argentino Claudio Benedetti.

El que no sabe, es como el que no ve

Y es que también hay una enorme brecha entre lo que realmente es América Latina con la enorme diversidad de su gente y su riqueza cultural , y lo que se percibe de ella alrededor del mundo, especialmente en los Estados Unidos y entre la gente que poco ha viajado alrededor del mundo.

Como lo indican la historia y la realidad, las grandes migraciones hacia los Estados Unidos, y otros países con gran diversidad cultural, las componen familias o trabajadores de base que vienen, o van en busca de mejor vida.

“Se van los que lo tienen todo, que son una inmensa minoría, o quienes no tienen nada y van en busca de todo”, dice el antropólogo Alfonso Castellanos.

No obstante, la connotación negativa que tiene el término latinx entre los latinoamericanos, como se siente en el ambiente, el gobierno federal y gobiernos estatales, medios de comunicación y marketing people siguen llamándonos latinx,  aprovechándose tal vez , al ver que somos millones de familias trabajadoras con poco o nulo poder de opinión y decisión.

Distinto sucede con los “creativos” que se inventaron o utilizan tal nombre, y quienes sacrificaron el gentilicio original de la gente de todo un continente, y ue seguramente hoy hacen parte de la “ola cool” del lenguaje inclusivo.

We, the Latin Americans

Para no hacer más extensa esta historia ya larga, nos resta concluir sobre cómo debería ser el verdadero nombre de los 653,962,331 millones de habitantes de América del Sur, América Central, y el Caribe, más los 128.9 millones de mexicanos y los más de 60 millones que viven en los Estados Unidos.

Por un lado, y cómo lo dijo aquí el el doctor Samuel Mitchill, (American) americano (a), en español, es el término correcto para llamar a los nativos, originarios del nuevo continente, “descubierto”, de quiénes desciende la inmensa mayoría de personas de América Latina.

Al americano (por nuestro origen) antepongámosle la palabra latina o latino por la lengua que hablamos. Si estamos en un país que habla inglés, traduzcamos el gentilicio, como lo hacemos con el resto que utilizamos para llamar a la gente de alrededor del mundo.

A los ciudadanos originarios o que habitan el sur de los Estados Unidos, de cultura latinoamericana se les llama latinoamericanos, Latin Americans in English, como las reglas del lenguaje lo indican, para los gentilicios.

Así, con el mismo propósito que tuvieron los franceses en 1860, al empezar a utilizar el término América Latina y latinoamericanos, en busca de darle mayor protagonismo a la región y a sus habitantes, consideramos que sería un acierto político reivindicarse con la región y sus millones de habitantes, incluyendo a quienes contribuyen grandemente a forjar la economía de los Estados Unidos, y un gesto de respeto hacia ellos y su extraordinaria cultura, empezar a llamarlos por su nombre, Latin Americans, sin prejuicios de superioridad.

Read de first part of this article in English 

During the Latin American Heritage Month, please don’t call us Latinx.

FUENTES

https://www.loc.gov/rr/hispanic/frontiers/gutierrz2.html

https://u.osu.edu/christophervscolumbus/land-ho/amerigo-vespucci/

https://www.motherjones.com/politics/2019/07/when-did-the-united-states-start-calling-itself-america-anyway/

https://www.loc.gov/rr/hispanic/1898/intro.html#:~:text=On%20April%2025%2C%201898%20the,harbor%20on%20February%2015%2C%201898.&text=As%20a%20result%20Spain%20lost,%2C%20Guam%2C%20and%20other%20islands.

https://www.nypl.org/blog/2015/11/12/united-states-fredonia

(How to Hide an Empire: A History of the Greater United States)

https://rising.globalvoices.org/lenguas/2016/07/05/los-idiomas-indigenas-en-el-salvador/

https://www.thoughtco.com/the-names-of-nationalities-4088817

https://latinomediacontent.journalism.cuny.edu/inmigrantes-hispanos-latinos-las-diferencias/

https://en.wikipedia.org/wiki/Martin_Waldseem%C3%BCller

https://blogs.loc.gov/loc/2016/07/how-did-america-get-its-name/

https://www.motherjones.com/politics/2019/07/when-did-the-united-states-start-calling-itself-america-anyway/

https://es.babbel.com/es/magazine/entendida-una-lengua-romance-entendidas-todas

https://latinomediacontent.journalism.cuny.edu/inmigrantes-hispanos-latinos-las-diferencias/

https://www.worldometers.info/world-population/latin-america-and-the-caribbean-population/

 

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