“Los animales que no pudieron hacer pactos para no agredirse reciprocamente no tienen ningún sentido de lo justo ni lo injusto

Lo mismo ocurre con los pueblos que no han podido establecer pactos para, ni agredir, ni ser agredidos”

Epicuro

Por Diana Leal Kuntz

105 líderes sociales y defensores de Derechos Humanos de distintos departamentos de Colombia han sido asesinados en lo que va corrido de 2020.

Muchos de los crímenes se han perpetrado durante el tiempo en el que la población entera del país se encuentra encerrada en sus casas cumpliendo con la cuarentena obligatoria decretada por el gobierno nacional y los gobiernos departamentales, para evitar la propagación de la pandemia de COVID 19.

Además de las 105 personas asesinadas, la lista de víctimas en los últimos meses se ha hecho aún más larga. Ocho familiares de los líderes han sido asesinados, y 25 excombatientes de las FARC que habían firmado su desmobilización en los Acuerdos de Paz liderado por el expresidente del país suramericano Juán Manuel Santos.

¿Quiénes eran las victimas y porqué los han asesinado?

Es importante entender primero que un líder social es o son todos aquellos cuyo liderzgo se basa en la actividad que realizan para alcanzar un objetivo de beneficio para las mayorías.

“Un líder o lideresa social es una persona que cuenta con reconocimiento de su comunidad por conducir, coordinar o apoyar procesos o actividades de carácter colectivo que afectan positivamente la vida de su comunidad, mejoran y dignifican sus condiciones de vida o construyen tejido social”.

Los líderes sociales son personas interesadas en crear sociedades más justas y equitativas, que garanticen una vida digna para todos.

¿Y entonces, porqué los asesinan?

Aunque el asesinato de líderes sociales ha sido una constante en Colombia a través de la historia reciente, los expertos ponen un punto de partida al analizar las razones que han podido provocar el genocidio actual contra líderes sociales y defensores de los Derechos Humanos.

En noviembre de 2016 se llevó a cabo la firma de los Acuerdos de Paz entre el gobierno colombiano y las guerrillas izquierdistas de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) con el clamado objetivo de terminar con más de 60 años de guerra.

Una guerra en su mayoría rural, apartada, que llegó a afectar a las ciudades, pero que deboró por décadas a la Colombia rural, campesina, a las regiones olvidadas por los políticos y el gobierno central.

Los territorios apartados tenían todas las características para que los grupos guerrilleros de izquierda se volvieran sus líderes y en muchas circunstancias sus verdugos: pobreza, abandono de los gobiernos, falta de oportunidades para los jóvenes, falta de insfraestructura física como carreteras, y ausencia de otros servicios básicos.

Los grupos guerrilleros de izquierda manejaron pueblos y veredas de regiones apartadas donde impusieron sus leyes por años, caasi décadas.

Población entre dos o tres fuegos por décadas

Foto tomada de la página web Indepaz

Con el tiempo esto ocasionó en los territorios tomados, o alrededor de ellos la formación de grupos paramilitares o milicias armadas financiadas y apoyadas por distintas fuentes y orígenes que se disputaban el control de los territorios y lo que había en ellos.

Sesenta años de conflicto entre el gobierno (policía, ejército) guerrilleros, y luego escuadrones de la muerte o paramilitares que han dejado millones de familias desplazadas, miles de pérdidas humanas y materiales y varios intentos de acabar con los enfrentamientos armados pudieron consolidarse finalmente en un Acuerdo de Paz impulsado por el expresidente Juan Manuel Santos.  Y el acuerdo logró silenciar la guerra, los ataaques, parar los enfrentamientos entre loso guerrilleros y el ejército.

Enemigos de la Paz

Después de la firma de los Acuerdosy del cese de los ataques terroristas  todo parecía ir muy bien hasta que los opositores de la firma de acuerdo lograron su cometido.

Encabezada por el expresidente y actual senador de tendencia derechista Alvaro Uribe y sus aliados políticos se lideró una campaña para que, en el plebiscito convocado para refrendar la firma de los Acuerdoss por parte de los ciudadanos, ganara el No a la Paz con las guerrillas de las FARC.

No obstante los acuerdos vigentes entre el gobierno y las FARC lograron recuperar sus territorios en conflicto con el NO de las mayorícolombiano el final del conflicto armado más antiguo de América Latina quedó en el limbo.

Fin de una violencia comienza otra

Pero fueron Los Acuerdos de Paz, ironicamente, el punto de partida para disparar otra violencia que ya existía; el asesinato o violación del derecho a la vida de los líderes sociales y defensores de los derechos humanos a lo largo del país.

De acuerdo a un estudio interdisciplinario realizado por varias organizaciones académicas y de investigación sobre los Patrones en el Asesinato de Líderes Sociales, entre el 24 de noviembre de 2016 (fecha de la firma del Acuerdo de Paz) y julio 31 de 2018 se registraron 257 violaciones al derecho a la vida que incluyen asesinatos, desapariciones forzadas y amenazas de muerte entre otros.

¿Guerra territorial y algo más?

El alto al fuego permanente declarado por la insurgencia de las FARC durante las negociaciones de paz con el gobierno desencadenó un ataque contra los líderes de las comunidades locales.

“Los acuerdos de paz incompletos pueden aumentar inadvertidamente la inseguridad si desencadenan una disputa territorial violenta, dice el estudio “Killing social leaders for territorial control” realizado por un grupo de estudiantes de economía de la universidad del Rosario, en Bogotá.

De acuerdo al estudio los líderes sociales fueron o {son asesinados} por grupos armados excluidos del proceso de paz para frustrar la acción colectiva y la movilización civil, y consolidar así el dominio de áreas anteriormente controladas por las FARC”.

Violencia estratégica

Sin embargo el estudio Patrones, muestra como existen temporadas o eventos que disparan los asesinatos de líderes sociales y violaciones del derecho a la vida y que ponen en evidencia que la violencia responde a una gran variedad de aristas políticas que van más allá de los conflictos locales por la posesión de las tierras.

El análisis de datos del estudio muestra que los asesinatos de líderes sociales aumentaron durante las jornadas pre y pos electorales.

Se incrementaron durante la convocatoria para votar por Acuerdos de Paz con las FARC, se incrementaron durante la campaña electoral y la primera y segunda vuelta de elecciones por la presidencia actual, que ganó el candidato puesto o apoyado por el ex presidente y opositor a la firma de los Acuerdos de Paz Alvaro Uribe.

Violencia Paramilitar

Las violaciones de derechos humanos es una realidad que Colombia no supera, dice Luis Guillermo Guerrero, director del Centro de Investigación y Educación Popular (Cinep) y señala, con base en estudios de la ONG a a los grupos paramilitares como los mayores perpetradores de violencia contra los líderes sociales.

De acuerdo a la CIPEP el accionar de los paramilitares está relacionado a la poseción y despojo de las tierras.

El Cinep dice que la violencia paramilitar se perpetrua por diferentes causas, y se ejerce contra quienes reclaman sus tierras, contra personas que están reinvindicando derechos relacionados con el territorio, o para reprimir movimientos sociales, o eliminar propuestas políticas alternativas y apoyar megaproyectos económicos de multinacionales.

Esto equivale de acuerdo a sus análisis a “un respaldo a las políticas oficiales y de  la Fuerza Pública, a los grandes empresarios y {un ataque} a las manifestaciones de inconformismo ante ciertos proyectos”.

Esto e ha hecho evidente en los asesinatos de los últimos líderes.  líderes sociales y sus familias, quienes han sido asesinados por defender los derechos de las comunidades y el medio ambiente, y oponerse  al desarrollo de megaproyectos, y otros asuntos entre ellos la corrupción que también carcome las insttuciones y el bienestar en el país.

¿Y si saben quienes son, porqué no los capturan?

Ni aún cuándo gran parte de la población colombiana se encuentra en cuarentena, encerrada desde casi ya dos meses para controlar el contagio por COVID 19 que ha parado el  mundo la violencia y muerte contra activistas y líderes sociales se detiene.

Al contrario, las calles vacías, la falta de actividad, el control de las autoridades estatales, de la policía y el éjército de pueblos y regiones se ha prestado al parecer para disparar los crímenes contra los defensores de las comunidades.

Estas complejas dinámicas sociales y políticas en juego, que no han podido resolverse en décadas por falta de interés y unidad de los gobiernos, o por intereses particulares que no han dejado que el país evolucione en su enorme necesidad de paz nos hace pensar omo lo dijo el filósofo griego Epicuro, (341 BC) que los pueblos que no han podido establecer pactos para, ni agredir, ni ser agredidos, como los animales, no tienen ningún sentido de lo que es justo o es injusto.

Encuentre en este enlace de abajo la lista de líderes sociales asesinados en Colombia en lo que va corrido del 2020

Fuentes de información

http://iepri.unal.edu.co/fileadmin/user_upload/iepri_content/boletin/patrones6.pdf#page=13&zoom=140,-204,792

https://pacifista.tv/notas/violaciones-de-derechos-humanos-una-realidad-que-colombia-no-supera/

https://repository.urosario.edu.co/bitstream/id/8402c40d-e509-4608-ac5c-931f49614d5d/dt218R.pdf

http://www.indepaz.org.co/paz-al-liderazgo-social/

https://www.nytimes.com/es/2016/09/26/espanol/el-gobierno-colombiano-firmo-el-acuerdo-de-paz-con-las-farc.html

https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-37537187

 

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