
In the cold mountains south of Bogotá, Colombia, about one hundred dogs wait for their next meal. They were once abandoned—wounded, abused, starving—until one man took them in, giving them shelter and love. But love alone cannot fill an empty stomach.
Every day, he faces the heartbreaking choice of how to feed them with almost nothing left. $10 a month is all it takes to help buy the 40 bags of food needed to keep these 100 lives alive—one meal a day, a chance to survive. $10 a month is all it takes to help buy the 40 bags of food needed to keep these 100 lives alive—one meal a day, a chance to survive. Be part of their rescue. Feed hope. Save lives.
Artículo actualizado – Medialuna Magazine
En la localidad de Usme, un área medio rural y medio urbana al sur de Bogotá, Colombia, dónde el frío, la lluvia y la pobreza arrecia, ha vivido un hombre rodeado de perros rescatados por ya varias décadas.
Hace unos años tenía más de 150 seres, hoy Diego Rodriguez, de 54 años de edad, dice tener aun cien perros y perras que alguna vez recogió de las calles, maltratados, abandonados, heridos, y que hoy debe alimentar, sin que haya suficiente comida ni recursos para hacerlo.
―“Algunos están los solos huesos”―dice Diego quien lamenta que cada vez es menos la ayuda que recibe para poder darles al menos una comida diaria.
Hace casi diez años Medialuna Magazine publicó un reportaje sobre esta fundación, y aunque ha prevalecido en el tiempo, y ha logrado avanzar en aspectos de mejoramiento de infraestructura para aumentar la calidad de vida de los animales recogidos de las calles, la misión de Diego no ha sido fácil.
Vida de Perros
Además de no tener suficientes recursos para alimentar todos los días a los perros ni ayuda de personas u organizaciones en la difícil labor de atender todos estos animales, Diego enfrenta otras dificultades:
―“La gente viene aquí con más perros para que yo los reciba, y no puedo, así que me demandan porque creen que yo recibo ayuda del gobierno y no es así”― asegura.
También dice que las organizaciones protectoras de animales lo vigilan y acusan porque el terreno en el que tiene a los animales y por el que paga $2 millones de pesos mensuales no es propicio para los perros. Sin embargo Diego aclara que el lote tiene un amplio espacio al aire libre donde los perros pueden correr y jugar y tienen agua fresca que viene de arriba de las montañas para beber cuando tienen sed.
―“Algunos han dicho que yo maltrato a los animales y eso no es verdad” me estreso, los grito cuando pelean, pero es que vivo estresado, pensando bueno, “Hoy tuvieron que comer, pero ¿y mañana, que les voy a dar?
Diego dice que si hay gente que se ofrece a adoptar a algunos perros, pero de la zona. Familias pobres que los quieren para llevarlos a que cuiden fincas, para tenerlos afuera, en el frio, amarrados, y el no acepta esto.
La esterilización de sus animales se ha realizado por parte del gobierno distrital, pero cada vez es más difícil para el salir de la granja hacia la ciudad, para llevar a uno o un par de perros, mientras tiene que cocinar y ver por los animales.
Y aunque las dificultades son enormes, aun quedan personas que le dan la mano. Hace unas semanas representantes de una organización visitaron su lejano y frío albergue y donaron doce casas de madera para que duerman los perros sin sentir tanto frío.
100 bocas hambrientas que alimentar
Para alimentar a estos cien perros y unos cuantos gatitos, Diego debe comprar 1 bulto de concentrado, 1 bulto de avena y menudencias cada día, y cada día es más difícil.
Si se alimentan con comida para perros se requieren de 3 a 5 bultos de comida diaria o 150 bultos al mes, y con las pocas donaciones no hay forma de comprar tal cantidad.
Ayuda, por favor
Si usted vive en Bogotá, Colombia, o sus alrededores, y tiene recursos, espacio y amor para adoptar a uno o algunos de estos animales, para cuidarle bien, por favor adopte uno de estos seres. y ayude a la Fundación Peludos por una vida Digna, como se llama la organización que creó Diego Rodriguez. Encuentre la información aquí https://novo.my.canva.site/peludosporunavidadigna#page-0
Si usted puede comprar un bulto de comida canina cada mes y disminuir el dolor de estas decenas de seres nobles que hoy padecen hambre, por favor comuníquese con Diego Rodriguez
Si usted tiene o sabe de un restaurante o cadena de restaurantes a panadería que pueda donar los residuos limpios de comida, por favor avísenos. Si usted tiene un vehículo para ofrecerse de voluntario una vez al mes y transportar los alimentos donados, por favor díganos.
Si usted puede donar $10.000 pesos colombianos cada mes, y contribuir a recaudar los $5 millones que se requieren para darle a estos cien perros una comida al día. comuníquese con Ceba del barrios Sants Isabel en Bogotá, o done a las cuentas de la fundación https://novo.my.canva.site/peludosporunavidadigna#page-0
Reportaje de hace algunos años
Por Aura María Hernández
“Desde que era niño me gustaban mucho, los recogía, y los llevaba a la casa. No me importaba que mi mamá me pusiera problema’’ dice Diego.
Los encuentra en las calles, en las esquinas. Los encuentra a donde quiera que vaya, abandonados, hambrientos, enfermos, solitarios, maltratados, muchos heridos a muerte por sus mismos amos o atropellados por carros que van con exceso de velocidad. Diego los recoge y los lleva a su albergue para salvarlos.
Cada perro es un gran perro
Como las personas, cada uno de los perros que vive con Diego tiene un nombre que va con su personalidad, y cada perro, como la gente, tiene una personalidad o carácter diferente, que los hace únicos.
Unos son audaces, otros hiperactivos, otros excéntricos, otros más agresivos por falta de amor y atención, otros excesivamente amorosos, quienes quieren saludar con besos sin que les importe embarrar a sus visitantes, otros miedosos, silenciosos, tristes y tímidos que observan desde lejos, sin hacerse notar, y quienes tal vez no han superado sus traumas pasados.
Peludos por una vida digna
Después de muchos años de trabajo duro Diego Rodríguez pudo crear en el 2016, y con la ayuda de varias personas la fundación Peludos por una Vida Digna, una entidad sin ánimo de lucro que funciona en un lote en arriendo de aproximadamente una hectárea por el que Diego debe pagar cada mes. Allí, Diego se levanta a las 4 de la mañana, y después de alistarse, empieza, él sólo a atender a su multitudinaria familia.
Los alimenta una vez al día con concentrado que compra con donaciones y con bastante dificultad. Los baña y peluquea algunas veces al mes, y aprovecha cada brigada de salud y esterilización que hace el gobierno para llevarlos en bus, en grupos o en manadas a que los atiendan.
En el refugio casi cada uno de los perros tiene su casita de perro donde dormir. Las casitas están ubicadas debajo de varios campamentos improvisados, hechos con latas, plásticos y palos que tal vez el mismo Diego ha construido.
El lote tiene un amplio espacio al aire libre donde los perros corren y juegan con sus amigos, y el agua, que viene fresca de arriba de las montañas corre libremente en el grifo, y los perros toman cada vez que tienen sed.
Diego recibe algunas donaciones para comprar la comida, pagar los servicios y el arriendo, que dice, todo junto cuesta varios millones de pesos al mes.
En los meses de suerte, durante los que recibe más ayuda económica Diego puede comprar juguetes o cobijas para proteger a los animales del intenso frío que hace en la región durante las noches.
Historias de perros
Cada perro que llega al refugio tiene una historia diferente, y casi siempre triste. Muchos tienen enfermedades que Diego también cura, o pide ayuda a algunas universidades y veterinarios voluntarios. Otros animales tienen problemas de conducta, son agresivos y requieren de una atención estricta y especial.
En el refugio no hay tiempo de entrenamientos, sólo de cuidarlos en la medida en que se puede, y enseñarles a cumplir las normas, a seguir órdenes.
Todo el trabajo que requiere el albergue y quienes ahí viven lo hace un sólo hombre, quien desde niño soñó con tener y querer a muchos perros, y quien no obstante los sacrificios que exige cuidar a tantos animales, le dan gracias a la vida por haberle hecho su sueño realidad.
¡Gracias, tu sirves!
Cada vez son más las organizaciones que impulsan el trabajo voluntario en Latinoamérica y apoyan con programas e iniciativas a otras fundaciones sin ánimo de lucro que trabajan por el bienestar de las comunidades, el medio ambiente y una existencia mejor para todos, incluyendo los animales.
Este es el caso de la Red de Voluntariado Tu Sirves que organizó la visita de jóvenes voluntarios, incluyendo a Aura María Hernández que también es parte del equipo de Medialuna Press, a la Fundación Peludos por una Vida Digna el pasado domingo 19 de noviembre.
Algunos voluntarios hicieron recolectas de dinero, comida y otros elementos para llevarlos a estos seres, que agradecieron enormemente, con besos y movida de colas la gentileza de sus visitantes. ¡Gracias Tu Sirves!
¡Usted puede ayudar!
Cada uno de estos 160 perros y 8 gatos que están al cuidado de una sola persona puede ser adoptado o apadrinado.
¡Adopte un perrito si puede!
Si usted ve que tiene amor y un lugar en su casa para adoptar a uno de estos perritos o gatos comuníquese con la fundación Peludos por una Vida Digna al teléfono (+57) 300 835 73 81 o visite su página web: http://peludosporunavida.wixsite.com/peludos-oficial y haga una cita para visitar el albergue.
Debe comprometerse a cuidar, alimentar y no maltratar al nuevo miembro de su familia, y a cambio de $25,000 pesos colombianos el perro se le entregará esterilizado, limpio y listo para brindar mucho amor y felicidad a su familia.
Vea aquí los perros que puede adoptar: http://peludosporunavida.wixsite.com/peludos-oficial/adopciones
¡Apadrine a uno de ellos!
Si usted quiere hacer del mundo un mejor lugar para estos animales, apadrine a alguno de ellos por sólo $20,000 pesos colombianos al mes, o $7 dólares mensuales. Con este dinero se le comprará la comida, medicinas y servirá para darle cuidados extras.
Según un análisis de la organización Perros callejeros en Colombia: desafíos y soluciones
“Cada persona puede contribuir a mejorar la vida de los perros callejeros desde su día a día. Adoptar en lugar de comprar, apoyar campañas de esterilización, donar alimentos o medicinas a refugios, y fomentar la educación sobre tenencia responsable son acciones clave. Además, pequeñas acciones como dejar agua y comida en puntos estratégicos, denunciar casos de maltrato y promover la adopción entre amigos y familiares pueden generar un impacto significativo en la vida de estos animales. La empatía y el compromiso ciudadano son fundamentales para reducir la cantidad de perros en situación de calle y mejorar su bienestar.”
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