
Artículo de opinión en Inglés y español
Por Diana Leal K – Medialuna Magazine
Creo que la lucha de poder entre China y los Estados Unidos ya está decidida, y China ha estado ganando, discretamente, no con misiles ni con tanques, sino con una forma de conquista pasiva y masiva: apoderándose de espacios, oportunidades e influencia en el país norteamericano.
Mientras los Estados Unidos se distrae con su propia decadencia interna, China no tiene un liderazgo visiblemente corrupto que atente contra la ciencia, la justicia, la equidad, la moral y el Estado de derecho como parece suceder actualmente en los Estados Unidos. Y si bien eso es razón suficiente para argumentar que han tomado la delantera, la verdadera evidencia está más cerca de casa.
Si no ha visto lo que sucede y quiere verificar por su propia cuenta, vaya a un parque público, un centro comercial o una escuela en su barrio. Antes era fácil encontrar una cancha de tenis gratis o una mesa de picnic en cualquier parque de cualquier región o estado de los Estados Unidos; ahora esos días han quedado atrás. Los vestíbulos de los apartamentos se llenan por la noche con enormes grupos de residentes chinos que llegan como en manada a competir con sus juegos de mesa. Los gimnasios abren temprano, pero ya están llenos: los chinos llegaron primero, en parejas, o en grupos organizados, reclamando espacio. Hombres y mujeres de la tercera edad se reúnen temprano, en las mañanas, en las pistas y parques a practicar su tai chi. Se mueven en familia, en pareja o con decenas de amigos y aprovechan cada beneficio, ocupan cada asiento, cada oportunidad, y tal vez cada trabajo.
He sido testigo en varias oportunidades en las que le llaman la atención a la gente si no cumplen las reglas que ellos creen que se deben cumplir.
China no ha necesitado invadir militarmente a los Estados Unidos; se ha metido dentro de los Estados Unidos de manera sutil y saca gran provecho de lo que los Estados Unidos ha construido por años, con inversiones, con trabajo de ellos y otros inmigrantes, incluidos muchos latinoamericanos, que, irónicamente, mientras el gobierno actual reprime con hostilidad excesiva a sus familias y comunidades trabajadoras, la presencia china sigue creciendo, a menudo modificando silenciosamente las reglas y normas. Y así, los Estados Unidos, menguado con las adicciones, el aislamiento y la disfunción política, ha hecho frente al avance lento, constante y disciplinado de China. ¿El resultado? Una invasión pasiva y masiva que ya está aquí.
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A Passive and Massive Invasion of the United States by China?
Opinion Article By Diana Leal – Medialuna Magazine
I believe the power struggle between China and the United States has already been decided — and China is quietly winning. Not with missiles or tanks, but with a passive, massive conquest: seizing spaces, opportunities, and influence across the United States.
While the U.S is distracted by its own internal decline, China does not have a visibly corrupt leadership undermining science, justice, equity, morality, and the rule of law — as seems to be happening here. And while that alone might suggest they have the upper hand, the real evidence is much closer to home.
Go to a public park, a shopping mall, or a school in your neighborhood. Not long ago, you could find a free tennis court or picnic table in almost any U.S. city. Those days are gone. Apartment lobbies now fill at night with large groups of Chinese residents gathered for board games. Gyms open early, yet they’re already crowded — the Chinese arrived first, in pairs or organized groups, ready to claim their spots. Elderly men and women meet at dawn in parks to practice tai chi. They move as families, in pairs, or in dozens of friends — taking every perk, filling every seat, claiming every opportunity, and perhaps every job.
I’ve seen, more than once, people being called out for not following rules the newcomers believe should apply.
China hasn’t needed to invade militarily; it has quietly embedded itself into American life, profiting from what this country built over decades — much of it with the labor of other immigrants, including many Latin Americans. Ironically, while the current administration comes down hard on those communities, the Chinese presence grows stronger, often quietly reshaping rules and norms.
And so, a United States weakened by addictions, isolation, and political dysfunction now faces China’s slow, steady, disciplined advance.
The result? A passive, massive invasion — already here.
Wait for more.
How do so many Chinese immigrants arrive? Is it easy for them to get visas?
If they come on work permits, who brings them? Tech companies?
Are most here legally? And beyond immigration — what does this growing Chinese presence mean for America’s power and economy?
Sources of Information
The History of Chinese Immigration to the United States
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