Latinoamericanos en USA que cambian la historia, y la memoria. “No estamos lejos de poder manipular la memoria en los seres humanos”. Dr. Steve Ramirez
Por Diana Leal – Medialuna Magazine
Mi memoria me dice que las entradas estaban vendidas, que el teatro parecía rebozar de mentes inquisitivas, curiosas, estudiosas, analíticas, conocedoras, expertas, inteligentes y seguramente sensatas.
¿Quién más podría estar buscando entender mejor la naturaleza humana y escudriñar los rincones del cerebro en busca de alguna luz que pudiese resolver los complejos conflictos del ser humano y sus convulsionadas emociones?
Cuando las luces iluminaron de manera tenue el escenario del Benaroya Hall, en la ciudad de Seattle, al noroeste de los Estados Unidos, apareció quien se esperaba con tal grandiosidad: un hombre de baja estatura con una gran sonrisa, vestido de manera peculiar, como describen los hípsters su estilo.
Aunque su nacionalidad no parecía relevante, llamaba la atención saber que el invitado especial de la noche tenía orígenes en un pequeño país centroamericano, extraño, tal vez, para casi todo el auditorio, o recordado únicamente por su historia de conflictos políticos y sociales.
Fue exactamente la dictadura, y la posterior guerra civil que duró más de una década, la razón por la que la familia Ramirez, originaria de El Salvador, migró a los Estados Unidos con sus, hasta entonces dos pequeños hijos.
Steve, el menor de los tres hijos nació en Massachusetts en 1988, donde creció, estudió y se hizo científico, investigador del sistema nervioso y su parte central, ―el cerebro― y su relación con la memoria.
Actualmente es profesor adjunto de neurociencias en la Universidad de Boston, donde obtuvo su licenciatura en la misma. Posteriormente realizó un doctorado en neurociencia en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés). Fue también investigador junior de la Universidad de Harvard.
“Es un privilegio dedicarme: a descubrir”
Ramirez cuenta con la alegría propia de lo que recordamos, puede ser un caribeño, que decidió dedicarse a la investigación por coincidencia, o tal vez por casualidad.

“Era de esos estudiantes a quien les gustan todas las materias y por tanto no sabía claramente que hacer con mi vida”, afirma, y recuerda que fue esa charla inesperada con quien fuera el primer director del programa de neurociencia de la Universidad de Boston la que le ayudó a tomar la decisión sobre su futuro.
―“¿Por qué no estudiar el órgano que ha producido todo lo que se ha producido?”le dijo el profesor; fue asi, como Steve decidió dedicar su vida a estudiar, investigar y escudriñar la estructura del cerebro, y todo lo referente a la memoria, en ratones, en primera instancia.
El propósito de sus largos años de estudio e investigación ha sido descubrir y entender el mecanismo de almacenamiento de la memoria por parte de las neuronas, y su relación con los estados emocionales, y su recuperación y posible modificación artificial como mecanismo para combatir estados de conducta disfuncionales o enfermedades mentales que permitan mejorar la calidad de vida.
En la didáctica clase de anatomía cerebral y neurociencia que dio el doctor Ramirez al público del Benaroya Hall, en Seattle, empezó haciendo claridad sobre la similitud estructural que hay entre el cerebro de sus compañeros de laboratorio, las ratas o ratones y el cerebro humano, no obstante su diferencia en tamaño.
El neurocientífico Steve Ramirez crea y borra recuerdos en el cerebro de roedores y aclara que no deben morir para experimentar con ellos. Su trabajo de investigación consiste en activar memorias positivas, identificar las células que causan las memorias negativas y cambiarlas para mejorar el bienestar, la motivación, la socialización, por ejemplo.
“Estudiamos los mecanismos fundamentales del aprendizaje y la memoria centrándonos en cómo estos procesos ocurren en el cerebro de ratones”, dice Ramirez.
Hablando de las hormonas o mensajeros químicos decidió ponerle una nota musical a cada una de acuerdo a la forma como actúan sobre los órganos y como la dopamina, serotonina, endorfina u oxitocina prevalecen en determinadas circunstancias y determinan las emociones y los recuerdos que de ellos tenemos.
La amígdala, una pequeña estructura en forma de almendra ubicada dentro del lóbulo temporal del cerebro, desempeña un papel vital en la memoria.
¿Qué es la memoria y cómo se manifiesta en el cerebro?
Entender la memoria y cómo funciona es la primera parte del trabajo del científico Steve Ramirez. Se entiende la memoria como el proceso psicológico de adquirir, almacenar o preservar y recuperar información o experiencias y cuyo material utilizamos para actuar en el presente y planear hacia el futuro; la memoria determina de diferentes maneras sobre lo que somos, sentimos o actuamos.
La otra mitad del trabajo de Ramirez es examinar como se pueden manipular artificialmente las memorias para mejorar la salud y el bienestar de un organismo, potenciando los recuerdos positivos o suprimiendo los negativos, para aliviar ciertos síntomas de trastornos psiquiátricos o neurodegenerativos.
La buena noticia es que la memoria se puede modificar, dice Ramirez y explica que si podemos recordar las memorias que causaron cierta enfermedad de conducta, estas podrían cambiarse.
La mala noticia es que se pueden generar sentimientos alrededor de memorias que no son reales.
Todas las memorias son falsas memorias, asegura Ramirez, además de explicar que la memoria que tenemos de algo nunca la recordamos dos veces de la misma manera. “Es maleable”, por esto el neurocientífico recomienda dejar de ver la memoria o recuerdos específicos como un “standard real” o de verdad..
No estamos lejos de poder manipular la memoria en los seres humanos. Qué tan rápido lo logremos, depende de la forma como avanzan los instrumentos para lograrlo.
―Es como ponerle un marcapasos a esa partecita del hipocampo, en el lóbulo temporal, donde se almacena la memoria, dice el científico al simplificar la forma como se modificaría la memoria con fines curativos o terapéuticos.
Estudió la base celular de la memoria, y su modificación junto al joven y destacado científico Xu Liu, quien utilizó la optogenética (técnica biológica que controla la actividad neuronal y otras células por medio de la luz) para modificar la memoria, y quien falleció a los 37 años.
El doctor Steve Ramirez ha recibido el Premio al Ingenio Americano del Smithsonian y ha sido reconocido en la lista de “los 30 menores de 30” de la revista Forbes y hecho parte de la lista de “35 innovadores menores de 35” de MIT Technology Review.
Asi, el doctor Steve Ramirez, hijo de padres salvadoreños quienes debieron venir a los Estados Unidos por razones similares a las de millones de latinoamericanos, es un ejemplo brillante de las contribuciones positivas que realizan los latinoamericanos a la transformación y mejoramiento de la vida en los Estados Unidos, y en este caso la transformación de ese importante órgano, para bien de la humanidad, su majestad, el cerebro y la memoria.
Listen to dr Ramirez about his research here
Fuentes de información
Associate Professor, Psychological & Brain Sciences
Amygdala-hippocampus dynamic interaction in relation to memory
Hormonas del bienestar: cómo afectan tu mente, estado de ánimo y cuerpo
What Is Memory? How memories help us—and why they sometimes fail
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