Por Diana Leal – Medialuna Magazine

Caminar por las calles empedradas del Viejo San Juan, adornadas con sus casas coloridas, de impecable estilo del sur de España y bordeadas por el seductor mar aguamarina es deleitarse con la larga historia de la isla.
Durante los calurosos días de verano esas milenarias calles yacen solitarias, igual que sus playas limpias, blancas y tranquilas en las que parecieran soplar vientos de nostalgia que arrastraran la incertidumbre que han tenido los habitantes sobre el futuro de su tan querida isla, siempre en espera de ser resuelto.
―”Yo defiendo la independencia de Puerto Rico, como tierra libre y soberana”―, dice el arquitecto Carlos Pesquera, habitante del Viejo San Juan.
“Tengo esperanzas de que ahora, en la era de Trump, podamos adquirir la libertad, considerando que no le gustan los latinoamericanos”.
La isla de Puerto Rico es la mayor de un archipiélago de 142 islas. Tiene una extensión de 9.105 km2 y está ubicada al noreste del Mar Caribe, al este de República Dominicana y al oeste de las Islas Vírgenes.
La historia de la isla ha sido de dominio. Tres siglos (1519-1821) estuvo en poder de los españoles como su colonia antes de que tropas del ejército de los Estados Unidos la bombardeara levemente y bloqueara su bahía, para presionar a España a entregarla a su dominio.
En 1898 Puerto Rico se convirtió en territorio de los Estados Unidos, aunque no incorporado, y desde entonces ningún intento o declaración colectiva de independencia de la que puede ser la más antigua colonia, o de convertirse en el estado 51 de los Estados Unidos, o de alcanzar estabilidad ha sido posible.
Como territorio no incorporado Puerto Rico es manejado por el gobierno federal de los Estados Unidos, con una o un gobernante local elegido por voto popular y quien decide sobre los asuntos de carácter doméstico.
Desde la Fortaleza, la estructura medieval más antigua del nuevo mundo, que se encuentra durante las caminatas en el Viejo San Juan, se ejerce el poder local, custodiado con un sólo y amistoso guardia. Así es Puerto Rico.
Puerto Rico y su paradoja existencial: ser, pero no ser
Aunque sus habitantes adquirieron en 1917 el derecho a ser ciudadanos de los Estados Unidos, elegibles para prestar el servicio militar obligatorio y obedecer las leyes federales, los puertorriqueños no tienen derecho a votar o participar en la elección del presidente del país norteamericano, ni elegir a los miembros del congreso.
A pesar de que 5,789,287 de los 9,061,871 puertorriqueños—más de la mitad de la población— vive en los Estados Unidos, (2020) Puerto Rico tiene unicamente un miembro en la Cámara de Representantes con voto en las comisiones, que vale únicamente para romper un empate.
Pobreza y carestía en la isla
Los beneficios de estudiar y trabajar en los Estados Unidos, no son las unicas razones de la alta migración de la isla, la otra es que vivir en Puerto Rico, es caro.
El costo de la vivienda, el transporte, los alimentos, las medicinas y los impuestos puede ser tan alto como en Washington D.C. o Nueva York.
Esto responde, entre otros factores, a que mediante la conocida Ley Jones, aprobada en 1920, todas las mercancías o productos que consume Puerto Rico deben salir unicamente desde USA, entrar unicamente por mar y ser transportadas sólo en buques construidos, operados y de propiedad estadounidense, lo que incrementa los precios de todos los productos y servicios en la isla.
Ha habido tiempos mejores
En contraste con la carestía está la pobreza. La isla de Puerto Rico es más pobre que Misisipi, el estado más pobre de los Estados Unidos.
Según datos del 2021 el 39.8% de las familias de la isla viven hoy en condiciones de pobreza.
Un 57.6% de los niños puertorriqueños vive bajo los índices de pobreza, cifra que también contrasta con el índice de desempleo, que según datos el censo USA de 2022 disminuyó del 13.1% al 9.9%, estadística que ha despertado dudas.
El producto interno bruto real (PIB) de Puerto Rico disminuyó 2.5 por ciento en 2022, luego de crecer 4.1 por ciento en 2021 al igual que la inversión privada en capital fijo, entre otros.
La agricultura, la explotación de los bosques o silvicultura y la pesca conforman una pequeña parte del producto interno bruto (PIB), con una producción a menor escala y que se reduce con el tiempo, al igual que la producción de caña de azúcar, ron, café, tabaco, frutas carne de res, cerdo, aves y huevos que abastecen principalmente los mercados locales y que ocupan una reducida mano de obra local a la que se le pagan salarios bajos.
Aunque ha habido tiempos mejores. Entre 1950 – 2000, la pobreza había logrado disminuir, y la economía creció de manera sostenida. Entre 1980 y el año 2000 el índice de pobreza en Puerto Rico se redujo de 59.8% a 44.6%.
Las colonias cuestan
La inversión anual de los Estados Unidos varía, pero se cree que entre los programas de financiación federal, Medicaid, subvenciones para ayuda a familias necesitadas, ayuda en caso de desastres y otros, puede oscilar entre 12 y 20 mil millones de dólares anuales.
Sin embargo otros miembros del gobierno de los Estados Unidos hablan de darle la libertad a la isla para ahorrarle los $617.8 mil millones de dólares anuales que según el gobierno, pagan los contribuyentes para mantener la isla.
Puertorriqueños a mucho honor
Muchos dicen ser estadounidenses, pero no hay sino que visitar la isla para convencerse de que ellos son y siguen siendo latinoamericanos, caribeños por los siglos de los siglos, con sus gentes alegres, amables, sinceras, amantes de la vida en familia, de la música y el baile, aunque en medio de un caribe más ordenado y tranquilo.
“Un puertorriqueño es un individuo que tiene ciudadanía estadounidense por imposición, pero abraza al cúmulo de experiencias históricas que ha tenido para construir una identidad alterna que es caribeña, la latinoamericana”, dijo el historiador Pedro Reina.
A pesar de su larga historia de dominio, sus habitantes han podido resistir la idiosincrasia estadounidense por más de un siglo y aunque las nuevas generaciones que viven y nacieron en territorio firme pueden hablar más inglés que español ellos continúan siendo bilingues, y siendo orgullosamente boricuas.
Precisamente quienes se oponen a convertir la isla en un estado más de los Estados Unidos hablan del riesgo de perder su cultura y su lengua con las las exigencias políticas y las presiones culturales de la asimilación.
Turismo en verano

En las hermosas playas blancas de Isla Verde, en Carolina, cerca del Viejo San Juan, donde resorts y hoteles de lujo bordean las playas de agua cristalina, no se ve multitud de turistas, al menos en verano, y mucho menos turistas internacionales.
Parejas jóvenes, al parecer de Puerto Rico, hombres mayores, retirados que trabajaron en los Estados Unidos y decidieron volver a su país y algunos grupos de soldados de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos disfrutan de la tranquilidad y exquisitez de sus paisajes.
Aunque sus habitantes dicen que en julio no hay tantos turistas porque es temporada baja, hay que ver también las playas de Cancún o República Dominicana en estos meses para entender que detrás de la moderada ocupación, hay algo más que las altas temperaturas.
Tambien en Isla Verde los precios en dólares que deben pagar los turistas son los precios de los Estados Unidos, y se exige una propina tan alta o mayor que la que se paga voluntariamente en Washington D.C., por ejemplo, y en casi todos los productos y servicios.
Sin embargo los hoteles y resorts ofrecen un servicio y comida de calidad internacional.
En La isla el transporte público es escaso, o no existe entre una región a otra, asi que para conocer otros tesoros naturales como el bosque tropical el Yunque, o la bahía bioluminiscente La Parguera, u otras islas con playas encantadoras como Vieques y Culebra, entre otras maravillas, es necesario alquilar un auto.
En mi Viejo San Juan
El Viejo San Juan despierta cuando entra la noche y bares, clubes y cafés abren sus puertas para que el animado y, en su mayoría joven público empiece la fiesta. Asi, la algarabía de la alegría y la música moderna, el reggaeton, el trap y otros ritmos autóctonos como la bomba y el jíbaro invaden sus estrechas calles adoquinadas.
También suena un poco de salsa, y algún buen blues se cuela por las ventanas, y por supuesto la música del más famoso en la actualidad y quien pareciera el mesías actual en la isla, Bad Bunny.
Sin duda en Puerto Rico, o al menos en San Juan es más fácil beber que comer pues no se encuentran muchos ni gran variedad de restaurantes y menos de comida internacional.
Es que Puerto Rico —con toda su belleza— puede ser un lugar turístico desestimado en el mundo. Su situación de territorio no incorporado perteneciente a los Estados Unidos de América le da un carácter diferente al resto de América Latina, que le otorga de pronto algunos atractivos, pero que también afecta no sólo su desarrollo y el nivel de bienestar de su gente, sino también el acceso y la visión que tiene el mundo de la isla.
La polémica y la tensión por siglos
No solo los partidos políticos sino generaciones enteras de población Puertorriquena debaten a diario el dilema del presente y la incertidumbre del futuro de la isla, desde siempre. Hoy las opciones siguen siendo las mismas y se han considerado otras posibilidades:
- Permanecer como está, es decir un territorio libre asociado no incorporado de los Estados Unidos
- Mejorar la condición del actual estatus de Estado Libre Asociado de Puerto Rico, permitirle a la isla tener su propia política exterior y eximirla de la ley federal —a lo que se oponen los funcionarios estadounidenses.
- Estadidad, o conversión de la isla en el estado número 51 de los Estados Unidos, lo que según sus defensores, le daría a los puertorriqueños pleno derecho como ciudadanos estadounidenses, incluyendo mayores recursos en beneficios federales, Medicare y Medicaid, y representación en el congreso.
- Independencia cuyo deseo de un Puerto Rico libre, es tan largo como su historia
- Libre asociación que busca independencia, con una estrecha relación de apoyo de parte de los Estados Unidos como la que existe con las Islas Marshall, Micronesia y Palaos.
Desde 1967 la historia cuenta que se han realizado siete plebiscitos. En el último referéndum en noviembre de 2024, con una participación de tan sólo el 23% de la población, el 57 % votó a favor de volver a la isla el estado 51 de los Estados Unidos.
En las tres votaciones anteriores, ser un estado de USA prevaleció, mientras que el apoyo a la independencia plena fue de un solo dígito en todas las votaciones anteriores a 2024.
Crisis profunda pero con remedios
Puerto Rico enfrenta una crisis económica y social de múltiples capas, arraigada en políticas de larga data y agravada por desastres naturales, la pandemia de COVID-19, la migración y la mala gestión gubernamental y corrupción, han dico diversos analistas.
Estos señalan además que la pérdida de disposiciones fiscales federales, la acumulación de una deuda masiva y la disminución de la población son también causas de la posible crisis.
Bastaría con que el Congreso de USA modifique las políticas que perjudican a Puerto Rico. La Ley Jones, que reduce el comercio de Puerto Rico unicamente a los Estados Unidos y que si se derogara podría crear más de trece mil empleos e inyectaría $1.5 mil millones en su economía.
Otros consideran que con cambios en el manejo de recursos e incentivos de inversión se podrían impulsar sectores como el farmacéutico próspero en el pasado, estimular la economía y reducir la dependencia de los Estados Unidos. Todo esto implica una palabra: autonomía.
¡Puerto Rico, libre!
―“Puerto Rico ha sido una colonia de los Estados Unidos desde 1898. Ese estatus político antidemocrático debe terminar, y debe terminar ahora” ha dicho una ONG creada para y por la libertad de la isla del caribe.
―“Aqui nos miran como si fuéramos menos que ellos. en realidad se creen superiores”― dice un trabajador refiriéndose a los estadounidenses.
Y es que en las bajas votaciones de los seguidores de la libertad puede haber agotamiento, y temor porque como dijo el arquitecto del Viejo San Juan, todos los intentos de libertad de la isla han sido reprimidos.
―“Yo vivo muy agradecido de lo que ha hecho América por Puerto Rico. Amo a America, mi pais”― dice julio, un hombre retirado, de 62 años que vacacionaba en las blancas playas de isla Verde. “Si no fuera por ellos, estaríamos igual que Cuba, o que Haiti” añade.
Para “la inmensa mayoría” interesada en mantener el vínculo con EEUU, más que un asunto de identidad, es un asunto de “conveniencia económica” ha dicho Ángel Rosa, analista político y profesor de la Universidad de Puerto Rico.”
No sabemos si el el interés de cortar los fondos de ayuda a la isla por parte de la administración Trump sea suficiente para darle la libertad a Puerto Rico, pues hemos visto que su interés es sumar territorios, es sumar riqueza, es sumar poder y no salvar pueblos ni naciones, pero si el deseo de libertad de los puertorriqueños prevalece y trabajan todos por encontrar posibilidades de hacer de la isla una nación próspera e independiente, seguramente algún día Puerto Rico, como el resto de América Latina, alcanzará su libertad.
Fuentes de información
Producto interior bruto para Puerto Rico, 2022
Puerto Rico: A U.S. Territory in Crisis
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MYTH & REMEMBRANCE: THE HARVARD LIFE OF PEDRO ALBIZU CAMPOS
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