¡Qué vida mediocre la que dejó el Covid!

¡No m a m e n B u e y e s !

Por Diana Leal K-Medialuna Magazine
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El Covid 19 no sólo acabó con la vida de millones de personas, devastó las economías, los negocios, hizo miserables a los billones de pobres de todos los continentes, sino que volvió mediocre muchas cosas positivas que tenía el mundo.

Hoy, cuatro años después del virulento ataque contra la población del mundo muchas de las consecuencias que este produjo continúan. Los salarios de las mayorías, que se redujeron por la crisis económica que, al parecer se quedaron asi, salarios que ya hoy parecen de hambre frente a la desbocada inflación, que amenaza con detenerse, pero no se detiene.

Los despidos masivos y la escasez de personal calificado que se produjo por la crisis económica al parecer también se quedó asi, muchas empresas no volvieron a contratar a sus buenos trabajadores, o en el mejor de los escenarios los buenos trabajadores decidieron no volver a ser explotados como resultado de esto,  el servicio al cliente y la calidad de muchos productos y servicios se quedó como se había vuelto por la crisis de salud, mediocre, por lo menos en lo que veo en muchas empresas, entidades y negocios de varias ciudades en los Estados Unidos.

Mediocre es lo normal para muchos

Pareciera, además, que se volvió la regla y no la excepción que muchos de los servicios y productos que se ofrecen hoy, cuatro años después, no tienen la misma excelencia de antes, pero para qué, si algunos o muchos empresarios encontraron fácil seguir ahorrando recursos y no contratar tanto personal, ni personal calificado, y seguir pagando sueldos bajos sin ningún problema, de todas maneras la gente debe o tiene que seguir comiendo, y consumiendo.

He visto con mis propios ojos y olido con mi nariz productos comprados en supermercados billonarios, de cadena, nombre y prestigio como Costco, Trader Joe’s o el QFC de bastante regular calidad que antes eran exquisitos y hasta productos perecederos como carne, leche, yogurts etc., expirados, con fechas de caducidad mentirosas.

No sabemos de quien es la estrategia, si son los supermercados, o los proveedores, pero una cosa si es evidente y es que la calidad de muchos productos deja poco que desear, lo que antes no sucedía, eso sin hablar de los precios.

Frijoles de oro

Y qué decir de los restaurantes, en general. Aunque salir a comer se volvió un privilegio de la reducida minoría de gente cada vez más millonaria ― por los extremados costos de sus comidas, platos y obligatorias y altas propinas cuándo finalmente la gente puede o debe salir a comer a un restaurante debe aceptar comerse cualquier cosa.

Carnes no tan frescas, platos mediocremente preparados, porciones diminutas, como en muchos restaurantes mexicanos de USA, que expanden sus granos de arroz por el plato y sus frijoles y cobran a sus clientes como si vendieran manjares, asi, estafados se han de sentir muchos.

Hablo aquí de experiencias vividas en varias ciudades de los Estados Unidos en las que ya se siente como en Londres, donde comerse hasta un zapato viejo cuesta y hay que hacer fila.

Mediocre posición y vida

Y qué de los empleados «remotos» como se volvió el término de moda;  muchos se quedaron asi, remotos, (por varias razones) y se acostumbraron a vivir asi, sin hacer gran esfuerzo y movimiento físico y trabajar acostados en sus sofás y en sus camas, sin siquiera limpiarse las lagañas para trabajar.

Y es que a muchas compaňías, especialmente las empresas billonarias de tecnología, ―hoy más ricas gracias a la inteligencia artificial alimentada con los datos del mundo―, les quedó gustando tener empleados esclavos que trabajan desde sus casas, y no darles tiempo ni de bañarse, ni de almorzar, ni de ir al baño, para eso les pagan los suelditos increíblemente millonarios que se permiten gracias a los billones de consumidores en el mundo entero que consumen sus productos por necesidad, por gusto o por estupidez. Aún estoy hablando de los Estados Unidos por un lado, y del resto del mundo por el otro.

Ámame por Zoom

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Entre las ironías del mundo acrecentadas por el Covid, vemos también como muchos profesionales, trabajadores estatales, jueces, abogados y hasta médicos y científicos de las especialidades que lo permiten, ya no quieren salir ni al patio de su casa.

A pesar de los extravagantísimos honorarios que muchos de ellos cobran por hora ej: los abogados de los Estados Unidos, ellos siguen atendiendo sus consultas por Zoom, claro, pero ¡cómo no! Hasta sus fiestas y amoríos quieren continuar teniéndolas por zoom, pues requiere poca inversión, mucha ganancia, poco gasto de energía: win, win.

Y con todo y esto, cuatro años hace ya que muchos de los nefastos efectos del Covid siguen, y cuatro años durante los que no se ha sabido ni papa de dónde diablos fue que salió el maldito virus.

¡No m a m e n B u e y e s ! como dicen los mexicans.

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