Hampa venezolana sigue amedrentando en Colombia

Contenido de opinión

El hampa de venezolanos exacerba la inseguridad en Bogotá

 Diana Leal K. Medialuna Magazine

El hampa proveniente de Venezuela sigue haciendo de las suyas en la capital de Colombia, y otras zonas del país. Desde que el señor Nicolás Maduro se tomó y adueñó del poder y expulsó a millones de venezolanos de su propio terruño, son varios los países de América Latina los que han venido pagando caro el costo de su desfachatada dictadura. —Colombia es uno de ellos— y los ciudadanos ya llevan varios años padeciendo, unos quejándose en voz bajita, otros con algún sentimiento de pena, sobre los robos, los desfalcos, los asesinatos, y toda suerte de trampas y crímenes atroces ocasionados por bandas de delincuentes venezolanos que invadieron el país, sin que hasta ahora pase nada!

Las últimas estadísticas señalan que hay 2.5 millones de venezolanos viviendo en Colombia, cifra que parece corta si alguien se pasea por las calles de la ciudad de Bogotá, por ejemplo, pues en cada esquina, en cada parque se encuentran grupos de Venezolanos charlando, jugueteando, o pidiendo, y el doctor que te atiende es venezolano, y el celador que te abre la puerta y la manicurista y el taxista también. Esto nos dice que los millones de inmigrantes venezolanos que hicieron de Colombia su país son honrados y trabajadores, y que los integrantes del hampa o bandas de delincuentes, por supuesto son una minoría, pero que ha puesto en el limbo a una enorme cantidad de población.

Y es que Colombia ha sido bastante generoso al abrirle las puertas, casi de par en par, diría yo, a sus vecinos, y ponerles a su disposición oportunidades de trabajo, de educación, de salud, casi todo o más de lo que había para sus ciudadanos, generosidad que no ha sido en vano, pues ha disminuido las oportunidades, que como decimos, siempre han sido cortas, para los millones de colombianos pobres o sin empleo.

Mientras la inseguridad agobia a una población ya agobiada con diferentes problemas, La Policía Nacional de Colombia sigue persiguiendo a los vendedores ambulantes, o a los portadores o vendedores de marihuana, por ejemplo, como una de sus misiones importantes, como si esto fuera un gran crimen cuándo en muchos países del mundo su consumo y comercialización es legal, en vez de trabajar en una estrategia integral y efectiva para acabar con todas las bandas de hampones.

¿En que forma un vendedor de marihuana al por menor, o un consumidor de marihuana afecta la seguridad de toda una comunidad? ¿De qué manera o hasta dónde un pobre vendedor ambulante, que se para en una esquina para vender dulces y cigarrillos provoca consecuencias negativas en las mayorías?  Cuáles son las prioridades señores!

Un artículo del periódico El Tiempo analiza las razones psicológicas que tienen los ladrones o delincuentes y en particular el hampa venezolana para atacar y atracar, herir y hasta asesinar a los victimarios. Pero por favor, bueno es culantro pero no tanto, la situación de inseguridad no da para tanta comprensión.

Colombia, y Bogotá primero, debería crear un movimiento de participación que lleve a un referendo o un plebiscito para hablar seriamente sobre el tema de la delincuencia y la inseguridad, y entre todos encontrar soluciones. Si el tema de los venezolanos en realidad ha deteriorado a puntos complicados el bienestar de los ciudadanos, habrá que exigirle al gobierno que haga lo que tiene que hacer. Ya es hora de poner al se;nor Maduro en el banquillo, y es hora de que los venezolanos recuperen su país, ¡o es que un sólo hombre convirtió a todo un territorio en su finca y nunca va a pasar nada!

Ese sería un punto de partida, porque la inseguridad y delincuencia en Colombia definitivamente no viene sólo del país vecino. Hay que sacudir a la sociedad. Si, hay pobreza, desempleo, pero hay que educar a la gente y hacer campañas fuertes sobre la importancia del respeto, de la honestidad en todas las situaciones de la vida diaria, mientras se les enseña también a protegerse, a cuidarse, a denunciar, a actuar, a no darle oportunidad a los hampones, que seguramente  cometen sus crímenes porque ven que hay oportunidad para hacerlo.  —Ni la justicia, ni las posibles víctimas hacen nada para detenerlos, dirán ellos—.

Y es que como dicen por ahí, en Colombia pareciera que los vivos viven de los bobos, pero si asi han sido las cosas es hora de cambiar los paradigmas. Porque con los retos que tenía el país antes de la desintegración de Venezuela ya era suficiente como para echarse otros problemas encima, entre ellos la enorme angustia que produce en la población de la capital y otras regiones el aumento de la inseguridad que ya era alta, debido a las acciones del hampa importada de Venezuela.

Lea aquí la columna de Gabriel Ortiz  Criminales venezolanos exacerban inseguridad en Bogotá

Situaciones que debe evitar para no ser víctima de robos en Bogotá

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